
Un viajero japonés puede tardar un instante en responder al «¿Qué tal?» del barista. Para entonces, este ya pregunta qué bollo quiere. «Muy bien» se convierte por un momento en una elección de bollería. La conversación se ha adelantado un poquito.
JAPANESE ARUARU

Un viajero japonés puede tardar un instante en responder al «¿Qué tal?» del barista. Para entonces, este ya pregunta qué bollo quiere. «Muy bien» se convierte por un momento en una elección de bollería. La conversación se ha adelantado un poquito.