
Un amigo japonés responde a una invitación: «Me encantaría, pero ese día…». Propones otra fecha y vuelve la duda. Lo que parecía una consulta de agenda quizá ya era una forma suave de rechazar la invitación.
JAPANESE ARUARU

Un amigo japonés responde a una invitación: «Me encantaría, pero ese día…». Propones otra fecha y vuelve la duda. Lo que parecía una consulta de agenda quizá ya era una forma suave de rechazar la invitación.