
En una casa donde se entra con zapatos, un invitado japonés puede haber sacado ya un talón cuando oye: «Pasa así». El permiso está claro, pero los pies aún necesitan un momento de consulta en la puerta.
JAPANESE ARUARU

En una casa donde se entra con zapatos, un invitado japonés puede haber sacado ya un talón cuando oye: «Pasa así». El permiso está claro, pero los pies aún necesitan un momento de consulta en la puerta.